Un año sin México…

 

Un año y dos meses y medio que deje ya mi bella ciudad Monterrey… No se puede decir que no soy feliz, vivo en un país muy lindo con un clima perfecto, mi capacidad de ser emprendedora me ha llevado a fundar mi propia empresa y poder así ser mi propia jefa, estoy rodeada de personas increíbles y por su puesto, estoy casada con un hombre maravilloso. Pero ¿qué pasa cuando dejas tu país? ¿Qué tan difícil es ese primer año fuera de todo lo que conoces?

 

Monterrey, Nuevo León, México (de noche)

 

Soy mexicana y como cualquier persona que piensa que su país es el mejor, que tiene la mejor comida, tradiciones y demás, no soy la excepción… Durante toda mi vida jamás había salido de mi país, es más, no puedo darme el lujo de decir que lo conozco tanto como me gustaría, pero con mi cuidad me bastaba para darme cuenta que vivía en un lugar increíble y estaba orgullosa de llamarme “regia”. Muchos de nosotros, por circunstancias de la vida nos vemos obligados a salir de México, ya sea por un trabajo, por que buscamos aventuras y otro tipo de ambientes, para encontrar nuevas oportunidades para superarnos o por qué, como yo, nos casamos con un extranjero. Cuál sea la razón, dejar a tu familia y lo que conoces es difícil, llegar a otro país, adaptarte desde cero a prácticamente TODO y cuando digo todo, es ¡todo! Desde la moneda, los precios en los supermercados, productos y marcas que en la vida habías visto, las calles, horarios, la comida, las costumbres y cambiar tu forma de hablar a “español neutro” por qué si no jamás entenderán de que hablas.

El objetivo del blog de hoy es platicarles sobre mi experiencia viviendo en Costa Rica, esperando se identifiquen con mi historia y les ayude también… durante mi adolescencia siempre me vi viajando y conociendo otros países, experimentando cualquier clase de aventuras, aprender diferentes idiomas, tener un trabajo bien remunerado para sustentarme mis viajes y llevar a mi mama conmigo a todas partes. Claro que nada salió como lo planeé.

Estudié Relaciones Internacionales, me especialicé en comercio exterior, tuve muchos trabajos de oficina, trabaje en bancos, en los clásicos call centers, vendi seguros de vida y hasta trabaje en un Mc Donalds; durante la universidad descubrí que una de mis pasiones era la cocina pero sobre todo la pastelería, siempre vendía postres para sustentar mis gastos pero obviamente jamás me vi viviendo de eso. Todo cambio cuando conocí a un guapo tico y pues bueno, como muchos, tuvimos nuestra historia de amor a distancia, y aquí fue cuando llegó la decisión más importante, casarme. Por muchas cuestiones se llegó a la conclusión de que yo era quien tenía que moverse de país, con mis estudios y mis capacidades sabía que tendría muchas posibilidades de salir adelante, conseguir un buen trabajo y tener la vida que quería. Mis padres me apoyaron, y vieron siempre por mi felicidad. Me casé y días después aborde un avión que cambio mi vida al cien por ciento. Llegue a vivir a Costa Rica un 12 de noviembre y aquí comenzó lo bueno (como decimos en México).

Aquí te dejo 10 puntos, en los que resumidamente te cuento lo que he vivido este año:

1. Comencé a tratar de familiarizarme con los precios, pensaba que Monterrey era caro pero aquí mi perspectiva cambio, en mi primer compra de despensa me tarde más de lo debido, tenía que checar los productos que no conocía, ver el precio, convertirlo a dólares y luego a pesos para saber si algo era barato o no… Hoy me considero una experta (casi casi) se comparar calidad, precio, y aprendí a ahorrar y a economizar como toda buena ama de casa.

2. Tuve que aprender a acostumbrarme a no comer tacos cada fin de semana, solo en ocasiones especiales cuando puedo ir s un restaurante mexicano. Es triste la verdad…

3. No como todo con Chile, es un calvario para encontrar chiles buenos y que piquen rico, cuando los encuentro los atesoro demasiado, a y las carnes asadas no han vuelto a ser las mismas. Todos saben que Monterrey es como la argentina de México: experta en cortes de carne, pues aquí es muy difícil encontrar los mismos cortes o que tengan el mismo sabor, en las carnes se asan plátanos en lugar de chiles con quesito asadero, piña en lugar de elotes y pues obvio no hay salsa… Y como buena regia una carne sin salsa no es carne. Tuve que aprender a comer con algo llamado “chilero” que pues hace su intento el pobre para ser picante…

4. No como tortillas todos los días, aquí no hay tortillerias, tengo que ir a una tienda y comprar un paquete de tortillas que saben a bicarbonato… Aquí comen arroz como nosotros tortillas, tuve que aprender a acostumbrar a mi organismo a que a cada fiesta, reunión familiar y o festejo en general me van a dar: arroz con pollo o pinto (arroz con frijoles, con sazón tica) y saber que aquí no probaras un tamal en hoja de maíz, solo en hoja de plátano, ah y también tiene arroz adentro. Si, todo lleva arroz.

5. Mi forma de hablar ha cambiado, tengo que explicar mis expresiones como: no manches, que onda, fregar, chinchero, neta y pues acostumbrarme a que cada que vez que voy a un lugar hay alguien que me quiere arremedar y me saludan con un “que onda” con un intento de acento mexicano (es muy gracioso la verdad). Cada vez que me dicen “hola Topi, pura vida” solo puedo reírme y responder con un “que onda eh” y cada que alguien me dice gracias soy la única en decir “de nada” aquí se responde con un “con gusto” . Tener que decirle bus al camión y hablar todo en un modo neutro, algo que la verdad es cansado pero pues que se le hace, si no jamás podría conseguir lo que quiero o llegar a algún lugar.

6. Si eres mexicano, serás odiado en tiempos de fútbol, vivir los partidos México VS Costa Rica es lo peor. No he escuchado el himno mexicano, solo en los partidos de fútbol.

7. El día de la independencia aquí también es el 15 de septiembre y la embajada mexicana hace un evento donde dan el grito, ese es mi escape de la realidad y es un paraíso gastronómico, el día de las madres es en agosto y el día del niño en septiembre, se siente extraño festejar casi a finales de año. Mi cumpleaños fue muy diferente este año (también me dieron arroz jajaja)

8. Para ir a la playa puedo irme a medio día y llegar en la noche a mi casa, la más cerca está a 45 minutos, he tomado tanta agua de coco en un año, más de lo que tome en toda mi vida. Y ya tengo un bronceado permanente. Los atardeceres son preciosos y el mar se ve desde mi casa…

9. El clima es perfecto, nunca hace frio, nunca hace calor, aquí hay dos estaciones, verano: aire y más aire e invierno: lluvia y más lluvia.

10. Me acostumbre a los piropos jaja… Si ando en el mercado por todos lados me dicen: mi amor, mami, morena, preciosa, linda… Pero así se expresan aquí, siempre contentos.
Me faltan tantas cosas por vivir y experimentar, lo que les conté es la introducción de todo lo que me espera. Extraño a mi país y mis costumbres, pero lo que estoy viviendo es algo único y excepcional. Ojalá que se hayan identificado con algo y que mi experiencia les sirva de algo. Tengo vídeos y fotografías que con gusto compartiría con ustedes. Esto con el objetivo de que conozcan y se aventuren a vivir…

Si mi blog de hoy te gusto, compártelo con tus amigos, déjame en tus comentarios si te identificaste con algo o te gustaría ver más de mi vida en otro país. Recuerda que tengo:

  • Facebook – Topacio Mendoza Rivera
  • Instagram – @topmenriv
  • Snapchat – topaciomendoza (Topacio Menriv)

Gracias por leerme!!

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